Los Entornos de la Radio, ¡No me adules, págame!

Fuente: Notimex ®.
Los Entornos de la Radio, ¡No me adules, págame!
¿Cuánto dinero ganas por tu trabajo? (tono de preocupación) Pregunta que siempre rechina asiduamente en esta industria.
Cuando empezamos a entender el valor de nuestro trabajo, también empezamos a criticar de una manera más escandalosa nuestro salario.
Josué del Castillo, amigo y compañero de profesión, me regaló una de las frases más usadas en nuestras conversaciones laborales. – ¡No me adules, págame! –
Cuando se empieza en el medio, dedicamos nuestro tiempo a aprender. Esas horas infinitas nos la pasamos dentro de los estudios. Se invierte y no se recibir nada a cambio.
Aprender en la radio se convierte en una enseñanza cara cuando se empieza. Te ponen a prueba, te entrenan, te mangonean, te dan obligaciones y obvio no te pagan. Esa era la formación. Es fue la iniciación de varios compañeros. También la de Josué y mía.
Después de muchos años trabajando en la industria comprendimos la existencia de la desigualdad y equidad salarial en México.
En México nos topábamos con negativas de incrementos en nuestro salario. Con las respuestas clásicas; es lo que dicta la ley laboral, o te puedo aumentar el salario. No hay plazas sindicales. No tienes la experiencia ni el peso como locutor. No tienes ratings. Un sin fin de argumentos se nos presentaban para no darnos lo que era el verdadero valor salarial.
Porque tal vez para algunas empresas que te vieron iniciar te seguían viendo como novato, sin importar los años que tengas laborando para ellos.
Dentro de la estructura laboral en la estación en la que Josué y un servidor trabajaba, había personal con baja experiencia y menos calificados. Ese mismo talento en desarrollo en algunos casos que se cotizaba de la misma o mejor manera que los que tenían mejor aptitud a aire. Ahí empezaron los problemas.
Los conflictos entre locutores y personal de la estación eran evidentes. La misma empresa había creado ese ambiente hostil sin darse cuenta. La falta de secretismo laboral y de salario, orillo a la comidilla. ¿Por qué él gana más que yo? ¡Yo hago más que él! Era clara la desproporción salarial, empezaron las quejas y las descalificaciones.
Por otra parte, la desigualada salarial no es fundamentalmente mala, por supuesto que las personas tienen diferentes talentos y responsabilidades.
Todo orillo a la separación del talento, se rompieron vínculos de amistad, la misma estación se dividió. La estructura de la estación se destruyó. Empezó la guerra de comparaciones y la exigencia de mejoras salariales.
Se salió todo de control. El descontento llego a tal grado que el odio se apodero de los compañeros, inclusive llegaron ver “incidentes” en cabina. El ambiente laboral nunca se sano. En esos tiempos falto liderazgo para apagar las inconformidades.
En ese momento la misma empresa opto por tratar de recuperarse y poner tabuladores. No querían perder la chispa del talento al aire. Empezaron a apapachar el oído. Se empezó a construir el salario de locutor al aire, se paga por hora cantidad estipulada, fuera quien fuera.
Era el exnovio tratando de regresar, a lo que era la antigua relación laboral. Empezó a nacer la adulación.
Era gratificante el reconocimiento, el aplauso, el espaldarazo y sobre todo ganarse la confianza de la organización. Pero cuando hay descontento dejas de creer, ya no se produce el mismo efecto de satisfacción al aire. – ¡No me adules mejor págame! No vivo de aplausos. –
La homologación de salarios no ayudo a nada, con o sin talento todos ganábamos lo mismo.
El error que cometió la empresa era exponer en una hoja los nombres del personal de cabina y cuanto recibían de dinero a la quincena. Esa misma hoja debía de ser firmada por el empleado cuando recibía su sobre salarial. Ahí nos dábamos cuanta cuanto ganaba cada quien. Grabe error. Después lo entendieron.
La más clara enseñanza que me regalo un contador es; nunca divulgues tu salario, tampoco el de tus trabajadores. No le comentes a nadie cuanto te llego de aguinaldo. No digas cuanto ingreso generas al año. Tampoco compartas tus éxitos financieros con nadie. Nunca ventiles tu descontento salarial a tus compañeros. Es tiene que ser tu mejor secreto. Así ganes tres pesos.
La envidia salarial es evidente en esta industria. La olemos, sabemos quién es quién en cuestión de salario. Eso es evidente. Pero a su misma vez hay quienes no evitan ventilar su posición salarial, error.
Hay ejemplos evidentes de desigualdad salarial en las estaciones de radio, se conoce que los vendedores ganan más al año que el Programador de la estación y que los Locutores de cabina. Es obvio, puede haber descontento.
A la misma vez, esto genera varias vertientes de actitud en el mismo personal.
No me pagas, no me exijas. No levanto un dedo más halla de mi responsabilidad. Trabajo solo mis ocho horas y adiós.
Mientras otros se enfocan a sacar lo mejor de ellos, dejando de voltear a ver lo que hace o deja de hacer el otro.
A su vez, si eres Director, no te puedes meter con el dinero del talento. No les puedes quitar la oportunidad de generar más ingresos. No puedes tener envidia si es que ellos ganan más que tú. Tu trabaja por lo tuyo.
Si eres talento, enfócate, saca el mayor provecho a tus transmisiones, trata poco a poco de cotizarse. Lucha por sacar buenos ratings y has lo que puedas para sobresalir sin pisar a los demás.
Se dice que hace años se pagaban sueldos altísimos. No lo dudo. Ahora es más difícil pugnar por un buen salario y poder aspirar a una posición más arriba de la que se tiene.
Se lucha de diferentes maneras para poder generar más dinero. Para eso se tiene que trabajar bien y ser profesionales. Este es un proceso que no viene de la noche a la mañana.
Todos buscamos de una u otra manera la adulación, pero que mejor que venga con algo más que nos haga sonreír. Ojalá que la misma adulación venga acompañada con una mejora salarial.

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